Cada vez es más evidente que en el campo hay más garrapatas. Cualquier cazador, pastor o leñador sabe que las posibilidades de coger algunos de estos incómodos parásitos es cada día mayor. A la vez crecen las noticias de la evidencia de enfermedades transmitidas por ellas. A las ya bien conocidas babesiosis y piroplasmosis se han ido sucediendo otras patologías como Mal de Lyme, anaplsmosis o louping ill, entre otras. El pasado verano, con motivo de la Copa de Europa en Austria se hizo famosa la garrapata y su vacuna entre los futbolistas y visitantes para prevenir la encefalitos de verano.
Lo cierto es que existe una importante psicosis en todo el Hemisferio Norte ante lo que parece la aparición súbita de un enemigo dormido. Se suceden alertas sanitarias, estudios epidemiológicos, etc. intentando conocer el mecanismo de difusión de esta patologías emergentes y la importancia de la fauna silvestre en su aumento.
En Francia distintos grupos intentan concoer el alcance de la difusión de la enfermedad producida por algunas rickettsias del género Anaplasma, y su implicación en los súbitos descensos poblacionales. El SAGIR, en sus sucesivas reuniones de trabajo y reportes aporta poca luz del alcance de la enfermedad en la regulación de poblaciones pero sí manifiesta la creciente preocupación por el que parece un importante avance de la enfermedad o de su diagnóstico.
En el Reino unido, hace apenas 10 días se ha publicado un reporte interesante ( http://www.gct.org.uk/article.asp?PageId=78&ArticleId=364 en la web de The Game Conservancy Trust, que pone a las claras la correlación positiva entre cérvidos y aumento de garrapatas. Las consecuencias está aún por ver pero es manifiesta la preocupación por los cazadores, encarnados en la BDS, por lo que puedan decidir las autoridades en materia de regulación de poblaciones y del impacto de esta información en la salud pública.
En España se ha publicado recientemente un artículo "Evidence of Anaplasma infections in European roe deer
(Capreolus capreolus) from southern Spain" en Research of Veterinary Science por José de la Fuente y colaboradores, en el que se da cuenta de que los corzos andaluces son posibles reservorios de dos distintos genotipos de Anaplasma: A. ovis y A. phagocytophilum.
Falta saber la importancia real de estas enfermedades en la supervivencia de la fauna silvestre, su impacto en la economía ganadera y en salud humana. Las redes de vigilancia epidemiológica son débiles y falta contacto entre estas áreas. ¿Cambiará esto algún día?
Saludos

