Me envía Alfonso Treviño una reseña de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria sobre la problemática del plomo en los alimentos.
http://www.efsa.europa.eu/en/press/news/contam100420.htm
Si bien en la misma no se hace referencia al problema del plomo procedente de la munición de caza no es difícil entender que esta historia ya anda en los EE.UU. desde hace tiempo y que la munición ha sido puesta bajo sospecha en algunos estados donde se ha llegado a prohibir la carne de caza, salvo la cazada con arco, en los comedores de caridad.
Es un tema que tratamos hace meses en el apartado de "Armas y municiones" pero que me ha parecido oportuno traerlo a este de gestión ya que se abre un debate sobre cómo ir preparándose para ese escenario previsible.
Saludos
Como bien dices, el informe de la Efsa no se refiere para nada a la incidencia del plomo de las municiones de caza sobre las carnes destinadas a alimentación humana.
Veo difícil que pueda ser de otro modo.
Sólo hay dos vías para que se de esa posible incidencia.
Una, que parece la más normal y habitual, que es la de la ingestión involuntaria de los perdigones o trozos de metralla, junto con la carne. No sé si ese es el temor de los americanos, aunque bien mirado, y a tenor de lo que decís, pudiera ser para evitar las demandas por rotura de piezas dentarias en los centros sociales.
Es sumamente frecuente entre las personas que comemos la caza menuda, ya que los pequeños perdigones se tragan sin querer y lo normal es que se expulsen por la vía natural en un plazo de 24-36 horas. Sucede, a veces, que en su transito por el intestino “caen” en el saco ciego que es el apéndice o en algún otro divertículo, y se acumulan. No suelen producir inflamación ni dolor, pero es conveniente quitárselo.
Está estudiado que en el apéndice no hay absorción de plomo. Tampoco, que se sepa, la hay en el estómago dada la característica resistencia del plomo metal al ácido clorhídrico y la rapidez de la digestión.
La otra vía posible, que yo nunca había oído, es la incidencia del plomo sobre la carne. Carne muerta por el disparo que, según esto, además la contamina.
No lo veo muy factible. Ni desde el punto de vista bioquímico de la interacción entre el metal con los restos orgánicos, ni desde el cuantitativo en el caso de que aquella existiese.
La toxicidad del plomo, más bien habría que decir de sus sales y compuestos, está muy estudiada, y poco o poco se han ido eliminando las contaminaciones
clásicas como las de las gasolinas, (por los tetraetilos) , las pinturas, las soldaduras de envases para alimentos, los aditivos, etc. En la actualidad,
y en primer mundo, se puede decir que el saturnismo ha desaparecido.
Otros síntomas de locuras y desvaríos como los que produce el saturnismo, están muy presentes en nuestro entorno, pero no vienen precisamente del plomo.
Un saludo
Francisco L. Robles Siles

