Os recomendamos el siguiente artículo de nuestro colaborador Gerardo Hernando Trancho:
Un estupendo y bonito trabajo.
Mi enhorabuena a Gerardo por el artículo, que no se sí ha publicado en alguna revista de referencia, si no lo ha hecho sería para pensarlo.
Cualquier exaltación de las bondades de la carne de corzo son pocas, a ver si entre todos conseguimos que el personal vaya cambiando los hábitos y la demos a conocer en la sociedad no cazadora.
saludos,
Alfonso Treviño
Impresionante articulo.Me quedo con la boca abierta de lo bien relatado ,notandose dominio y conocimiento total de las partes culinarias del animal.
Buenisimo.
Estimada Ana Rosa, colaboradores de Corcinando, socios de la Asociación del Corzo Español y todos quienes aportais vuestro afán en la Asociación y en pro del Corzo español desde la venatoria a su gastronomía, desde el saber científico, veterinario, naturalista, cazador, culinario... quiero agradeceros vuestras cariñosas palabras. Sólo quiero que sepaís que mi Padre (hoy aniversario de su muerte y vida) llamó mi atención para entender que la cocina, la hora de sentarnos todos a una misma mesa, la mesa honrada de mi hogar en que crecí, debían ser auténticos acontecimientos diarios. Él me enseñó que cocinando podía hacer felices a los míos, a mis amigos, a quien se terciara ... ¡Cuanto me disfrutó! en mi cocina incipiente y luego ya, madura. Le echo mucho en falta, también en su fundada y exigente crítica gastronómica y en su gusto por los aromas y amores de la caza. Me legó su extraordinaria habilidad de cirujano que yo estilo en mis manos con los cuchillos y sobre cualquier animal cazado. A mi Madre le debo la excelencia culinaria, si es que yo la tengo, porque élla desde luego que sí. El Alzheimer que padece le hacía telefonearme para saber como desalar el bacalao para un pil-pil, cuando ella ha rondado el mejor bacalao que nadie ha conocido. Hoy me duele en el alma no poder deliberar con élla sobre alguna comida, alguna receta, esos chipirones, aquellas orejas de merluza... y su ausencia de los fogones. He majado en el mismo mortero que mi Abuela y mi Madre, y ya alguno de mis hijos también lo hace. A mi Madre le entrego hoy vuestros halagos y mejores criterios sobre mi colaboración. Ya veis que no me pertenecen. Y a élla, vasca enamorada de su tierra y mar, le debo mi profundo Amor a España y el gusto por el bien decir, por escribir. Lejos de cualquier vaciedad, lejos de cualquier vanidad, quería agradeceros vuestro cariño. Disculparme estos intimismos. Finalmente manifestar como ya he escrito alguna vez más, mi cariño por los hombres y mujeres del campo español, ya agricultores, bien ganaderos, cazadores y pescadores, naturalistas, sin olvidar a nuestros marineros (qué barato es el pescado) y a los amantes del medio natural y quienes están comprometidos en la ciencia, divulgación y el afan investigador de flora y fauna, grande y pequeña, rara y común que habitan nuestras solanas y umbrías, nuestros mares y ríos, nuestra montaña y dehesas. Muchas gracias. Un abrazo entrañable. Gerardo.
Tocayo, magníficas y apasionadas palabras las tuyas.
Mil gracias por compartir tus sentimientos y experiencia con nosotros.
Saludos
Gerardo Pajares
Buenísimo artículo Gerardo y magníficas palabras las tuyas. Honrar a tus predecesores y saber entender que lo que uno es, se lo debe esas personas, dice mucho de ti.
Mis más sinceras felicitaciones.
Un saludo,
Zalo Varas.
Magnífico artículo sobre cocina (y todo lo demás), escrito con un estilo tan particular y cautivador como el contenido que ofrece. Y emocionantes palabras de buen hijo y buena persona las de tu contestación.
Un lujo poder leer estas cosas y contar con estas colaboraciones.
Muchísimas gracias Gerardo y como no a Ana Rosa.
Saludos cordiales y la esperanza de que no pase mucho tiempo hasta poder volver a leerte, bien en una receta, bien en un relato o en tu opinión sobre cualquier asunto.
Mario Bregaña
Estimado Gerardo:
Gracias por tus sentidos comentarios y por la pasión que muestras por lo que haces. Tus sentimientos hacia tu familia, amigos y conocidos, así como por la naturaleza te engrandecen.
Complementariamente a este hecho, la verdad es que tengo que decir que nunca había leído una exposición de técnica culinaria con ese estilo tan literario. No parece en absoluto un tratado de cocina y manejo de carnes. Mis felicitaciones y agradecimiento.
Santiago Segovia Pérez
Estimado Gerardo:
Me sumo a los parabienes y felicitaciones, merecidos todos ellos, por tan soberbio escrito sobre caza y cocina. Tanto por su depurado estilo cuanto por sus enseñanzas se hace merecedor de ser difundido para deleite de todos los que amamos el campo, la caza y su posterior aprovechamiento. Mis mas sincera enhorabuena.
Saludos.
Mauricio.
Estimado Gerardo, poco mas se puede decir de este articulo que nos has presentado con todo el cariño del mundo. Gracias ademas por estas palabras hablando de tus padres, seguro que disfrutaste bastante con ellos y eso es con lo que te debes quedar, con los momentos felices que pasasteis juntos, ahora es tiempo de trasmitir esos conocimientos a tus hijos como hicieron contigo.
Felicidades y gracias de nuevo por compartirlos
Joaquin Garrido
Buenos días, y gracias por vuestros comentarios, gracias por vuestro criterio. Sin conocernos personalmente, reunimos sensibilidades parejas, hondos convencimientos, largas sabidurías y preciosos legados. ¡Que bien habeís captado todas las entretelas de mis palabras! El artículo respondía a la invitación de Ana Rosa para seguir aportando al foro. Y por tanto, ese artículo y cualesquiera que escriba en este foro y que merezcan su aprobación y la de ACE, son mi aportación totalmente desinteresada a una forma distinguida y distinta de entender la caza como es la que preconiza ACE. Por tanto, El Presidente y Junta Directiva ACE y cualquiera de los colaboradores y socios de ACE teneís mi autorización para usar, divulgar, publicar... ese artículo y cualquier colaboración que os haga llegar, siempre que su fin sea gratuíto y contribuya al prestigio de la caza y de los cazadores españoles, a la protección y mejor conocimiento de nuestro medio natural y de su flora y fauna y al reconocimiento de los hombres y mujeres de nuestra tierra y mar en todos los confines de nuestra Patria. Tener la seguridad que soy el menos sabio de todos vosotros, que me honrais con vuestra opinión y mejor criterio y que me debo a mis íntimas y honradas lealtades. Mi reconocimiento hoy, a los cocineros vocacionales y anónimos de todos los hogares, pueblos y regiones de España que hacen, desde generaciones, de sus guisos, asados y pucheros la expresión de sencilla sabiduría, amor, solidaridad y caridad que más contribuye al bienestar diario de todos. La Santa de Ávila lo sentenció más autorizadamente. Y yo, que tengo a tres de mis hijos en USA, sé en lo que estiman allí unas lentejas con chorizo, un chorrito de aceite de oliva virgen y una pizca de pimentón de La Vera. No tengo palabras para agradecer vuestro cariño y sensibilidad. Mi abrazo entrañable a todos.
No se puede dejar de entrar a este foro, no te puedes perder estas cosas, os juro que he leido este articulo con una profunda congoja, es precioso Gerardo, ¿de donde sales?
Veo muchas cosas y sentimientos de mi casa en la tuya, me imagino que somos los NORMALES.
Muchísimas gracias.
Muchas gracias a Ana Rosa por su recomendación, de todo punto acertada, y, sobre todo, a Gerardo Hernando por su artículo, magnífico sin ninguna duda.
Debo declarar públicamente que una de las cosas más gratificantes para los que llevamos en esto de la ACE más de una década, es que el proyecto que echamos entonces a rodar y todavía sigue vivo, gracias al esfuerzo y la ilusión de unos cuantos, haya sido capaz de atraer y convocar a gente conmo Gerardo Hernández.
Entre el diario aluvión de imágenes y noticias decepcionantes, en las que se publicita y difunde lo que no puede ser en absoluto considerado caza auténtica, da gusto encontrar que hay gente que enfoca la actividad venatoria y siente el campo como él lo hace.
Gracias, Gerardo, por tu colaboración a esta casa y a esta causa:
Pablo Ortega.
Queridos Leopoldo, Pablo, Santiago, Mauricio, Mario, Gonzalo, Gerardo, Benigno, Alfonso y Maria Rosa: Gracias de corazón. Me decidí a escribir para este foro, sus blogs y su web cuando observé vuestra sabiduría, criterio, inquietud, rigor, amor por las cosas bien hechas y bien dichas y la pasión corcera, excusa feliz de vuestra cátedra montuna. No soy nadie y ya he escrito que me queda mucho por aprender y aprehender. No conozco otro reducto, otro coto de excelencia cinegética en toda su dimensión como la ACE, ni mejores compañeros de botas prismáticos y pólvora que vosotros. Sólo en las duras, durísimas y hermosísimas jornadas de caza en Ezcaray junto a mis compañeros de la Sociedad Local de Caza y Pesca de Ezcaray (Álex, José Luis, Enrique, Calino, Joana, Andoni, Cuevitas, Ramiro, Jotas, Juan Mari y Eliseo, Juan Carlos, los Arechinolaza, Los Morretes, Los de Azárrulla, los Marañón que son legión, Los zorraquinos, todos los perreros y sus perros, los ausentes...) logro tocar la esencia de la bruma, como cuando la niebla se condensa en nuestras caras de madrugadas serranas. Me ha costado muchos años de soledades con Juan Lobón, Lobos de Morla, La Escopeta al Hombro, Las Cosas del Campo... Y cada día de monte con fusil y prismáticos o el uno sin el otro y el otro sin el uno, pero siempre con botas... es un regalo de Navidad. Soy uno más que tuvo la fortuna de tener profesores que me enseñaron a leer, escribir, redactar, cuadernos de caligrafía, olor a lápiz y goma... y una madre que me ha querido siempre en el lugar de la palabra sincera, ya que nunca supe ser "diplomático". Tuve la gran suerte de tener Familia y Escuela, Amor, Letras, Armas y Fe: la condición de un hidalgo español. Así que soy el novel de vuestros socios porque vosotros me habeis ganado para vuestra hospitalera compañía. Y junto a mí, Nacho, piernas y cuchillo, antaño mochilero y hoy mi pistero. Un abrazo grande.
Gerardo.

