El pasado 28 de Febrero Gerardo nos dio una charla sumamente instructiva e interesante sobre el estado sanitario de nuestros corzos. Fue, todo hay que decirlo, también bastante preocupante pues a lo ya conocido por todos, se sumaron nuevas enfermedades que la mayoría desconocíamos. Todos estos datos son producto de los esfuerzos del "núcleo duro" de nuestra Asociación y de la financiación por la ACE del estudio realizado.
Desgraciadamente la pobreza y precariedad de la Feria originó una pobre asistencia al acto. Merece mención especial el menosprecio de la Administración Regional que, a pesar de estar repetidamente invitada, declino estar presente.
Considero muy importante la difusión de la conferencia pues muchos de los aspectos y mecanismos de transmisión de las enfermedades son novedosos y de sumo interés.
Una vez más, muchas gracias, y especialmente a ti Gerardo, por vuestro trabajo y vuestra ilusión.
Un abrazo a todos.
Estimado José, muchas gracias por tus palabras. En la Asamblea general del sábado, la Dra Patrocinio Morrondo nos ilustrará extensamente sobre la situación en toda España, a tenor de lo que hemos estudiado durante estos dos últimos años.
En general todas las administraciones muestran un escaso interés en estos asuntos, pero la asturiana se lleva la palma. Creo que la sociedad civil, a través de las organizaciones ciudadanas, como la ACE, tienen la obligación y la oportunidad de contribuir a un mejor funcionamiento de nuestro mundo. Reclamar y protestar es razonable pero más lo es el utilizar nuestros recursos para defender nuestros intereses.
La caza y la vida silvestre van indisolublemente unidas. Su conservación está siempre amenazada por múltiples causas. Algunas, como vimos en Gijón, están en el propio entorno y exigen un conocimiento y el establecimiento de estrategias.
En el caso de nuestros corzos del norte de España está claro que la relación con la ganadería ha supuesto una fuente de importantes problemas de salud. Pero también la visión pacata y torpe de una gestión basada en al explotación intensiva de los machos ha tenido consecuencias funestas, unido a la desgraciada introducción de corzos portadores de enfermedades.
Ahora que en el Occidente empezamos a ver signos evidente de recuperación de la población corcera se debería establecer una gestión que tienda a evitar las recaídas. Estas se producirán con seguridad si se persevera en dejar que la población crezca con rapidez, ya que en la misma sigue existiendo el problema original.
Hace falta formación de los presidentes de los cotos, de los guardas y de los cazadores. Es necesario si queremos tener por fin corzos sanos.
Seguiremos en la brecha.
Abrazos
Gerardo Pajares


