Hace unos días, durante el proceso de limpieza de un trofeo de corzo cobrado en un coto del sur de la provincia de Soria el pasado mes de abril, encontré dos larvas de Cephenemya. Éstas aparecieron al extraer las pituitarias y cornetes nasales del ejemplar. Aunque ya hace tres años me ocurrió un suceso similar con otro corzo del mismo coto (hecho que comuniqué en un post en este foro), debo confesar que la falta de otras citas sobre Cephenemya en la provincia me hicieron bajar la guardia y considerarlo una excepción y un hecho aislado. Como yo nunca corto un trofeo en el campo y el procedimiento que utilizo para limpiar en el monte un animal abatido es retirar el conjunto de lengua, esófago y tráquea tirando desde el interior de la cavidad torácica, previa incisión en la piel desde la quijada hasta el esternón y tras la separación del cuello de éstos organos, es posible que en otros animales abatidos en estos últimos años esta parasitosis también existiese y me haya pasado inadvertida. El procedimiento anteriormente indicado es ideal para evitar, haciendo un nudo en el ésofago, que cualquier vómito de materia digestiva contamine la canal durante el proceso de extracción de las vísceras, pero, al no seccionarse la garganta, sólo larvas del insecto que se hallen en la zona nasal pueden ser detectadas. Y eso únicamente en el improbable caso de que sea uno mismo el que cueza y limpie el trofeo.
Subo el suceso a este foro para que los titulares o cazadores de cotos de la zona anden ojo avizor al respecto. Yo, desde luego, a partir de ahora, aunque siga utilizando el mismo método de limpieza de la canal, me he puesto como obligación cortar la tráquea en la zona de la garganta, para analizar su interior. Por supuesto, he rellenado y enviado la correspondiente ficha a nuestro Proyecto Oéstridos (que puede descargarse en esta misma página) y animo a todos a hacer lo mismo.

Foto del trofeo del animal, que era un ejemplar de unos cinco años de edad. El aspecto del extremo de la luchadera izquierda (poroso y renegrido, al contrario que el resto de la cuerna) podría ser consecuencia de una congelación.

Las dos larvas encontradas. Debe tenerse en cuenta que su aspecto se debe a que han sido cocidas a la vez que el cráneo en que se alojaban.
Pablo Ortega.

