Hoy día 30 de junio termina en Asturias otra temporada de corzos en primavera. No pasará a la historia por nada destacable, al menos en lo que yo conozco.
En casi todos los cotos regionales la gente se apresuró a cubrir la mayor parte del cupo a inicios de abril, intentando que el monte, en su inexorable avance, no se tragase lo que buenamente se veía.
Las zonas más afectadas por la Cephenemyia siguen acusando el enorme bajón poblacional, si bien en algunos de estos cotos, durante el mes de marzo y buen aparte de abril, la sensación fue de cierta recuperación, o al menos se vieron corzos de nuevo donde hacía tiempo que no se veían.
También es cierto que el mal avanza hacia el Oriente y la abundancia empieza a menguar de una forma preocupante. Poco se puede hacer salvo esperar que el cambio de comportamiento permita que la enfermedad de mueva en rangos tolerables.
Desde mediados de mayo, un año más, los corzos dejaron de dar la cara, si bien con el mal encima las dificultades para verlos se incrementan. En muchas zonas los guardas y cazadores creen que el corzo está totalmente desaparecido pero mediante el uso de cámaras de fototrampeo con función "time lapse" hemos tenido gratas sorpresas. Estas cámaras nos han informado de su presencia y dele brevísimo tiempo que consumen en las zonas descubiertas.
Este cambio de comportamiento es la mejor forma de sobrellevar la presencia del díptero.
Desde hace algunos años a los corzos los intento cazar con arco en el inicio de la temporada y sólo a final de junio tomo el rifle para hacerme con alguno. Con esta perspectiva he visto que los corzos cazados en junio, que son los que se atreven a salir a descubierto, están fuertemente parasitados por cefenemias. En algún caso, como el último examinado, con más de 60 larvas, de ellas 51 L2. A buen seguro que este corzo, como otros también cazados en estas fechas, iba a morir por el efecto de estos parásitos. De esta forma creo, y es una simple especulación, que la caza en el mes de junio de los corzos permite eliminar a los más afectados en tanto que hacerlo en abril resulta más azaroso, en especial si uno sólo selecciona por el trofeo.
Otra cosaque he observado este año en los concejos donde he cazado, es la menor abundancia de garrapatas. Los corzos estaban más limpios, he cogido bastantes menos tanto cazando como cobrando bichos heridos y los perros han traído menos para las perreras. Creo que con la bajada de la abundancia de corzos los ixódidos han menguado. Algo buen tenía que tener todo esto.
Los que sí han ido a más son los zorros. Hace unos 10 años que comenzó la plaga de sarna que asoló sus poblaciones en el Occidente de Asturias. Este año se han visto muchos menos zorros afectados y parece que la cría ha sido buena. Si el raposo ha sido capaz de superar este trance creo que el corzo bien podrá sortear más pronto que tarde el que sufre.
En septiembre empezará otro episodio de caza sometido al debate entre los amantes y detractores de la caza con perros de rastro. Hasta entonces a los asturianos nos queda lo de buscar otros horizontes para la caza en celo o continuar en el monte con otros quehaceres.
Saludos
Gerardo Pajares
Curiosamente estaba terminando de escribir unas líneas sobre la temporada en CyL cuando he visto tu post. Así que, con tu permiso, las pongo a continuación para no duplicar temas. Sería interesante, pienso, ver otras opiniones sobre estas u otras provincias o comunidades.
Allá por marzo me parecía que iba a ser un buen año de corzos en las zonas donde no han aparecido problemas.
El invierno había sido suave y en la temporada de corzas se veían bastantes animales. Las abundantes lluvias invernales prometían traer mucha comida para los corzos en la primavera. Ya hablábamos de lo buenos que iban a ser los trofeos este año.
Ahora, finalizando junio, puedo decir que me equivoqué, al menos en la parte que me toca. En los campos castellanos he visto abundantes corzos, pero los trofeos claramente por debajo de la media. Aparte del interés personal en ver buenos machos, como sabéis, la cuerna el corzo es un indicador de la salud de la población corzuna.
El campo ha ido este año adelantado y ademas los corzos han tenido pronto abundante alimento dentro del monte. Quizás por eso no les haya visto y estén ahí, esperándonos para los meses próximos. O quizás los machos que veo de cuerna mediana han tenido al final un mal año y al próximo darán de sí todas sus posibilidades.
Como cosa buena, ninguno de los 5 machos que he visto con detalle presentaba aparentemente larvas de Cephenemyia.
En Castilla y León todavía nos queda un mes largo de caza, antes del patón veraniego. Veremos que ocurre hasta entonces.
Un saludo

