Con el nombre de "Fox dumping" se designa al controvertido hecho que está sucediendo en el Reino Unido y que consiste en que los grupos dedicados a velar por los derechos de los animales capturan los zorros urbanos en los cotos de caza.
En la red hay en estos momentos multitud de debates sobre el particular. Los guardas de caza que velan en estos días por la correcta cría de los faisanes para los drives están preocupados por la aparición de zorros mansos, estando algunos de ellos castrados, que han sido liberados por estos grupos preocupados por los derechos de los zorros de disfrutar del campo y los placeres de la caza.
En el Reino Unido hay mucha fauna silvestre -zorros, ardillas, barnaclas, corzos y muntjacs- que viven entre los detached house de los suburbios de la mayoría de las ciudades. Cieramente representan un problema pero su vuelta al campo por la fuerza dista mucho de ser una solución. ¿Tardaremos mucho en ver estas ocurrencias con las torcaces o los jabalíes?
Saludos
Gerardo Pajares
Como bien sabes Gerardo hace poco estuve por tierras británicas, te puedo decir que en 4 dias de caza tan sólo vi 1 zorro. Me comentaba el guia del rececho que "el guarda" (a quien no vi en ningún momento) había tirado más de 50 zorros en menos de 6 semanas.
No es de extrañar en absoluto la abundancia de zorros despues de ver la ingente comida de dos patas que tienen por allí en forma gallinas mal peinadas.
Es raro no ver 15 o 20 faisanes muertos en la carretera en cada desplazamiento y con esa cantidad de comida es dificilísimo o imposible gestionar una población de predadores y si ademas de eso te sueltan más bichos aunque estén esterilizados... apaga y vamonos.
Una pequeña muestra, si bien he visto "piaras" de mas de 100 faisanes "a peón"
En efecto el tema de los faisanes para los drives es un poema. Hace años en un viaje similar al tuyo bien pensé que los robles de venían abajo de la cantidad de faisanes que cada tarde se subían en ellos ¡y menuda algarabía que montaban al ir recechando!
Por cierto, podrías contarnos algo de tu experiencia con los muntjacs. Uno de ellos era ciertamente bonito.
Saludos
Gerardo Pajares
Hace años fui por motivos de trabajo a Odense (Dinamarca). Me alojé en una residencia de estudiantes dentro de la ciudad. El caso es que llegué de noche y al amanecer -eran las 3 de la madrugada ya que era en torno al 20 de junio- comprobé que mi habitación daba a un campo de rugby. Lo asombroso es que en la hierba había tres enormes liebres europeas tan campantes. Más tarde vi que eran legión y que era frecuente que las atropellasen los coches en las avenidas de la ciudad.
Años después, con motivo de una visita a una de mis hermanas que residía en Londres, vi que en esa ciudad, como ilustra Federico, los raposo camapn por sus respetos en los "back yard" y entre los contenedores de basura de buena parte de esa inmensa ciudad. Los tejones hacen otro tanto, con la particularidad de que son el reservorio de la tuberculosis bovina lo que es una pesadilla para el MAF y los ganaderos británicos.
En EE.UU., desde hace años se habla del NIMBY, en oposición al fenómeno BAMBI. NINMBY significa "not in my back yard" o lo que es lo mismo "no en mi patio trasero" en referencia al problema que genera la fauna silvestre en la vida doméstica de los suburbios norteamericanos. Ciervos de cola blanca, mapaches, coyotes, mofetas y osos negros resultan una pesadilla.
Allí, desde hace años, se habla de caza urbana sin problemas. Hay ciudadanos que montan su tree stand en las inmediaciones de casa, carrteras o parques, para cazar algunos de estos animales. También es cierto que en la costa Este hay estados en los que la caza o está prohibida o tiene grendes restricciones ya que la opinión pública del medio urbano no comparte este tipo de soluciones. El problema no es sólo la imagen pública de los cazadores -en EE.UU. la opinión es mayoritariamente muy buena- sino la idea de la muerte de criaturas inocentes, algo que alimenta la Tv, que es la manera que la mayoría de la gente tiene para conocer a la fauna. Creo que ahí radica la idea de la bondad de devolver a los zorros a su Arcadia feliz, allí donde abundan los faisanes y donde puede vivir en libertad. Eso hasta que el guarda del coto le arrime un cartuchazo en lugar de la acostumbrada pitanza que recibía en la City.
Federico, buenas fotos.
Saludos
Gerardo Pajares




