El sabor extraordinario de la más pequeña de las gallináceas europeas se corresponde con el placer que representa su caza. Son exquisitas y, aunque las salvajes son más apreciadas por gastrónomos y cazadores, podemos de disfrutar de su cocina todo el año porque también se crían en granjas que comercializan su carne. Ésta es fina y oscura, de sabor delicado, pleno y muy sabroso. Es un ave perfecta para asar, escabechar, guisar y combina con arroces y pochas. >>> VER LA RECETA COMPLETA >>>