En la película, en el interior de la fábrica, se ubicaba una cantina de nombre Lakasa. Sus cocineros defendían la idea de la cocina, y la hostelería en general, como un oficio constante de cada día. Solo cuando el acto y el pensamiento caminaban de la mano la tarea derivaba en habilidad, en crecimiento, en compromiso… y hasta en fascinación. El comienzo de la temporada de caza ofrecía una estupenda oportunidad para empaparse de todas estas vivencias. Las tórtolas, ya bien engordadas y llenas de grasa, preparadas para su vuelo de vuelta a las tierras cálidas africanas, abrirían una veda que enseguida acompañarían las palomas y las codornices. Encontrar el disfrute en pelar y limpiar las primeras grouse del año les indicaba a estos cocineros que marchaban por buen camino. >>> VER LA NOTICIA COMPLETA >>>
Lakasa: El Noticiero de septiembre con toda nuestra actualidad
Acceder
¡Bienvenido! Ingresa en tu cuenta
¿Ha olvidado su contraseña? Obtener ayuda
Crear una cuenta
Aviso legal
Crear una cuenta
¡Bienvenido! Registrar una cuenta
Se te ha enviado una contraseña por correo electrónico.
Aviso legal
Recuperación de contraseñas
Recupera tu contraseña
Se te ha enviado una contraseña por correo electrónico.




